Hay cosas de las que no puedes escapar

Salir corriendo

Hay algunas cosas que irremediablemente te aplacan. No puedes escapar de ellas, hagas lo que hagas, caen sobre ti. Y en ese momento sólo puedes hacer cómo Pàv (mi compañero de piso con cuatro patas) cuándo le vienen de golpe, corriendo, tres perros más grandes que él con la intención de tirarse encima suyo a jugar y a chuparle. Se tumba boca arriba y pone una cara que expresa algo indefinido entre miedo y  circunstancia, imagino que queriendo decir: hacer conmigo lo que queráis, pero rápido.

Una de esas cosas que año tras año te pilla, por más que te intentes esconder, es el día de tú cumpleaños. A fin de cuentas es un rito social, un día al año en el que todo el mundo se acuerda de ti, la gran mayoría de las veces, para que engañarnos, por una notificación en el móvil de alguna red social. Aunque esto puede ser incluso más positivo, que negativo, gracias a Facebook y Whastapp nos ahorramos esas llamadas de teléfono por compromiso, que normalmente siguen este guion:

    • Hola, felicidades, ¿qué tal estas?.
    • Muy bien, cómo siempre. ¿Tú?.
    • También bien.
      (silencio incomodo...)
    • Tenemos que quedar un día, que hace mucho que no nos vemos.
    • Sí, un día quedamos.
    • Bueno, acaba bien el día, hablamos.
    • Vale, adiós, gracias por llamar.
      (piiiii, piiiii, piiiii)

A fin de cuentas ,una relación que se cultiva con dos llamadas de cinco minutos de año en año, no es una relación. Aunque haya circulando cientos de frases atribuidas a Paulo Cohelo que digan lo contrarío. La distancia, las circunstancias vitales, el trabajo, los hijos, los compromisos, etc… siempre son barreras para cualquier relación. La diferencia está en nuestra decisión personal a la hora de enfrentarnos a ellas, si decidimos que lo sean o que no. Sin olvidar que es una cosa de dos, por lo cuál no sólo es nuestra decisión, también la del otro. Ahí es donde comienzan los problemas, los malos entendidos y dónde se generan la gran mayoría de los problemas vitales. Somos seres sociales que vivimos en sociedad.

Volviendo a los cumpleaños, la verdad es que siempre he sido poco fan. Quizás porqué no me gusta lo de ser el centro. Quizás por miedo a esas conversaciones de las que hablaba antes. Pero sea como fuere, aquí estoy el día de mi treinta y dos cumpleaños contestando whastapps, llamadas y publicaciones en el muro de Facebook. De esto nadie nos podemos escapar, aunque queramos y aunque lo intentemos.

Reflexionando sobre esto de la edad, el otro día hablaba con unos amigos también treintañeros, y llegábamos a la conclusión de que una vez que has pasado la barrera psicológica de los treinta todo se ve diferente, el cambio fundamental es que ya no piensas en lo que podrías hacer, piensas en lo que no te va a dar tiempo de hacer, y queramos o no, eso agobia. Nos agobia un poco a todos. Aunque mires hacia otro lado, la vida por suerte sigue y aunque esa lista de tareas parezca que no avanza al mismo ritmo que la edad, hay otras muchas cosas en las poner el foco del día a día.

4 comentarios en “Hay cosas de las que no puedes escapar

    1. ¡Bienvenido Carlos!, gracias por comentar.

      Ahora ya 32 revoluciones solares y un día 😉

      Por suerte las personas cambiamos y evolucionamos, así que dentro de ocho años… quién sabe… jajajajajaja

      Un abrazo.

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